Discreta pero indispensable, la araña doméstica común es una habitante habitual de nuestros jardines y hogares. Se la reconoce por sus ocho patas delgadas, su cuerpo segmentado y su habilidad para tejer telarañas regulares para capturar a sus presas.
Sorprendentemente, la seda que produce es más resistente que el acero del mismo peso, a la vez que conserva su flexibilidad y ligereza. La utiliza no solo para construir sus trampas, sino también para proteger sus huevos o para desplazarse dejando tras de sí un rastro de seguridad. Como formidable cazadora, ayuda a regular las poblaciones de insectos, desempeñando así un papel fundamental en el equilibrio natural de los jardines.
.


Valoraciones
No hay valoraciones aún.