Heidi, llena de tristeza y nostalgia, logra finalmente que el señor Sesemann, padre de Clara, le deje volver a los Alpes, junto a su abuelo y a su amigo Pedro. Una vez allí solo tiene una idea en la cabeza: que Clara, su amiga de la ciudad, conozca la belleza de la naturaleza alpina, se cure y pueda algún día caminar.
Aunque es un texto con pocas ilustraciones —o al menos no es predominantemente visual— esto puede ser una gran ventaja para los niños pequeños: al no tener imágenes continuas, su lectura permite que los pequeños de 4 años en adelante utilicen su imaginación para “dibujar” los escenarios con su mente, fomentando su creatividad, su capacidad de evocación y su gusto por las historias narradas.
- A partir de 4 años


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